jueves, 12 de abril de 2018
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jueves, 5 de abril de 2018
miércoles, 4 de abril de 2018
Cuento: La carne de la lengua
La carne de la lengua
Cuento
Swahili
(El suajili, también llamado suajilí, swahili, suahelí o kiswahili,
es una lengua africanahablada sobre todo en Tanzania y Kenia, y en zonas
limítrofes de Uganda, Mozambique, Congo (Rep. Dem.), Ruanda, Burundi, Somalia y Zambia.
Pertenece al grupo de las lenguas bantúes, que forman parte de la familia
de lenguas níger-congo. A pesar de su condición de
lengua africana, ha recibido una fuerte influencia del árabe y,
en los últimos dos siglos, del inglés y
del portugués; este último en menor medida)
Hubo una
vez en otro tiempo un rey rico y poderoso y una reina; una reina delgada,
pálida y triste. No tenía apetito alguno, ni por los alimentos ni por la
vida. El rey la observaba y no sabía cómo devolver la redondez al cuerpo
que la reina había poseído años atrás.
Un
día, mientras el rey miraba por la ventana de su palacio, vio pasar por el
jardín una mujer que respiraba vitalidad, una mujer bien plantada, de
hermosas carnes, de cuerpo generoso y mirada radiante. El rey reconoció en
esa mujer a la esposa del jardinero y quedó estupefacto. Su propia esposa
tenía todo lo que pudiera soñar, todo lo que una mujer pudiera desear y
aun así, estaba flaca como un clavo herrumbroso. El jardinero, en cambio,
no ganaba más de lo necesario para el sustento diario y tenía una mujer de
formas abundantes...
El
rey salió de su palacio al encuentro del jardinero, hablándole
de este
modo: -Tu mujer está resplandeciente y la mía delgada al punto que
parece
enferma. Dime cómo, de qué manera, alimentas a tu esposa. -Yo -respondió
el jardinero- alimento todos los días a mi mujer con la carne de la lengua.
-¿Eso es
todo?
-Sí
señor, eso es todo.
El rey
entró precipitadamente al palacio en busca de su cocinero, a quién
ordenó:
-Me vas a
preparar un banquete a base de lenguas de todo tipo, sazonadas de todas
las maneras posibles. ¡Quiero una gama de sabores que sea digna de los
paladares más exigentes!
Al
día siguiente, las mesas estaban cubiertas con toda suerte de platos con
lenguas de buey, de ternera, lenguas de carnero, de conejo, de alondra, de
gorrión y de garza real. Lenguas tostadas, cocidas, asadas, rellenas,
hervidas, además de salsas confeccionadas con especias del mundo entero.
El
rey fue en busca de la reina y la acompañó, orgulloso de sí, hasta el
salón de banquetes. La invitó a servirse de los manjares, pero la
desdichada, a la vista de todas las lenguas, bañadas en jugos de colores
extraños, sintió náuseas y se retiró inmediatamente a su habitación.
El
rey, despechado, acudió nuevamente a su jardinero y le dijo:
-¡Tú te
llevarás a mi esposa, la reina, a tu casa por seis meses, y la tuya vendrá a
vivir al palacio!
Los deseos
de los reyes son órdenes. Así, a la mañana siguiente, se hizo el
intercambio.
Hay que
dejar correr el tiempo en la vida... en los cuentos, son suficientes dos
palabras. He aquí que los seis meses pasan volando.
La reina
regresó al palacio resplandeciente, con sus formas redondeadas y riéndole
a la vida. En cuanto a la mujer del jardinero, era apenas la sombra de lo
que fue. Estaba delgada y gris, su mirada estaba apagada y tenía un rostro
que ya no sabía sonreír.
El
rey, que no comprendió nada, pidió a las mujeres que le explicasen cómo era
posible tanta transformación.
-Cuando
mi marido regresa en la tarde -dijo la esposa del jardinero- está siempre
de buen humor. Durante la cena, me va contando su jornada: las flores que
han abierto sus pétalos, los arbustos que retoñaron, las frutas que
maduraron, la luna llena en medio de la noche. Cuando termina de cenar,
toca música y canta, cuenta historias y me recita poesía. Las veladas con
él tienen la savia del paraíso.-Así es -afirmó la reina-. Siempre tiene
una bella historia o una palabra dulce que ofrecer y así embellecer la
vida. Da, en fin, lo mejor de sí mismo, ¡la carne de la lengua!
Nadie
sabe si el rey comprendió verdaderamente.
Algunos
dicen que desde ese día, las dos mujeres escogieron vivir con el jardinero.
Otros, más optimistas, dicen que el rey aprendió a contar hermosos relatos… y
que su reina vivió muy contenta el resto de sus días.
Trabajo 4 de Abril
Antropología
cultural
El
niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió
para siempre al niño que vivía en él y que le
hará mucha falta. Pablo Neruda
Miércoles 4 de Abril
I-Lectura
de reflexión: “La carne de la lengua”
II-Técnica
de conformación de grupos: Conformamos grupos de trabajo. Onomatopeya
Esta dinámica se basa en la emisión de
sonidos de animales o acciones conocidas.
– Primero se elaboran papeles con
el nombre de algún animal de forma repetida (el número dependerá de la cantidad
de integrantes que tenga cada equipo), por ejemplo, cuatro papeles con la
palabra elefante, cuatro con perro, cuatro con caballo, etc. así hasta
conformar los equipos deseados.
– Los papeles se enrollaron y se
lanzarán al aire para que los alumnos recojan alguno, inmediatamente después
de leer papel emitirán el sonido del animal que les tocó. Tendrán que
identificar el sonido que emite los demás, he irse agrupando según al animal
que pertenezcan.
III-
En grupo realizamos la lectura indicada por la profesora y luego de reflexionar
e internalizar el contenido presentamos al resto del curso teniendo en cuenta
los siguientes puntos:
a- Motivación
b- Desarrollo
del contenido leído, explicación del mismo (realizado de forma creativa:
Mímica, sociodrama, etc)
c- Actividad
que permita que todo el grupo fije el contenido
d- Evaluación
al grupo por medio de preguntas orales o escritas.
e- Cierre:
redondeo del tema desarrollado
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